bitácora

7 días de hablar con fantasmas

1 | 20 de mayo de 2024

El sábado vi a una mujer que llevaba una camisa muy similar a la de mi madre. Era de mezclilla, o al menos algo que quería serlo. No pude distinguir su cara a la distancia, y me retorcí, tratando de hacerme pequeña; esto pese a que su pelo y complexión eran muy distintos de los de ella. Las mujeres mayores de 40 me dan miedo, muchas me recuerdan a ella y es por eso que pasé por tres estilistas en el último año, hasta que encontré su opuesto: un hombre de más o menos mi edad, relajado y con precisión relojera al cortar el pelo, que pregunta antes de emprender cualquier procedimiento y no me ha llamado loca por quererme rapar la cabeza en verano.

Las señoras, aunque amables, tienden a querer decirme qué hacer, a querer adoptar esa autoridad maternal y ese cuidado que de tanto escasearme ya no me hace falta; razón por la cual también huyo de las secciones de lencería en las tiendas departamentales (meses más tarde me escabulliré de una vendedora que insistía en querer encontrarme sostenes, levantando quizá sospechas de robo), me hacen sentir invadida, casi violada. Supongo que terminaré gestionando el problema de los sostenes à la millennial: confiaré en Reddit y lo pediré en línea. Me va a costar lo mismo y no podré probármelo de antemano pero al menos nadie va a intentar convencerme de comprar el más caro de la tienda, ni a mirarme el pecho (aunque sea sólo para estimar mi talla), ni a explicarme condescendiente cómo debo ponérmelo.

2 | sin fecha, pero probablemente fines de mayo 2024

Ayer no pude escribir. No sé si es el calor que me fríe la cabeza, o es que tengo miedo. Que ahora que es mi tarea hablar de esto, me resisto a hacerlo porque lo siento como una exigencia. Pero también tengo miedo. ¿De qué? ¿De que ella lo lea alguna vez? He escrito cosas peores, y ella las ha leído y usado en mi contra. (nota posterior: ¿Qué hay aquí que pueda perjudicarme?)

Para ser honesta, quiero que ella lea, que se vea confrontada con la realidad de lo que hizo, con la huella que me dejaron sus acciones. Dudo mucho que saber tendría algún efecto en sus emociones o su mente salvo el de ponerse a la defensiva, pero aún así quiero que sepa.

Leo sobre perdonar a quienes nos hacen daño, y mi cuerpo se tensa. No puedo perdonarla, no sé cómo ser compasiva con ella pese a que entiendo mejor su historia, y no la quiero. No puedo quererla.

3 | probablemente principios de junio 2024

¿Dónde aprendí a ignorar a mi cuerpo? Tiendo a forzarme hasta el punto del colapso, a no expresar incomodidad ni dolor, so pena de ser descalificada como dramática. Qué rabia me da lo que hiciste de mí. Que intentaras con tanto esfuerzo anular mi existencia, reducirme a servidumbre de otros, de todos los demás excepto yo misma.

No me importa si no era tu intención; ahora mismo me es imposible conocer lo que querías lograr con este cruel adiestramiento. Sólo tengo los resultados y me ponen enferma. Arrastro sus cicatrices, ¿cómo superar lo que has hecho de mí, conmigo, cuando debo vivir con ello, cuando las heridas jamás cerraron y me he pasado la última década cambiando vendajes? Estoy sensible porque tengo la carne viva.

Porque además de hacerme estas incisiones, insertaste tus creencias en mí como un patógeno que se reactiva cada vez que intento una curación, y entonces me reinfecto, y no hay antiséptico que me ayude a menos que te extirpe de raíz. Ni siquiera creo que vaya a poder hacerlo; no eres un apéndice malo, eres un virus sin cura y tendré que llevarte en mí de por vida. A lo más que puedo aspirar, parece, es a reducir tus efectos al mínimo; si tengo suerte quizás te vuelvas indetectable.

4 | junio 2024

¿Recuerdas cuando empecé a tener problemas con las encías por no lavarme los dientes de forma regular? Sí bueno, tenía 11 o 12 años y no había formado un hábito. Ahora que lo pienso, no recuerdo jamás que tú o mi padre se dedicaran a construir hábitos conmigo. Yo era una niña, y mi TDAH me ponía dificultades adicionales al respecto: a todas las personas nos cuesta formar hábitos, pero creo que a las niñas y niños aún más. Todavía me siento chica a veces, en un rincón de mí hay alguien chiquitita que se esconde aterrada. Ya ni sé de qué. Ella tiene miedo, pero yo sólo tengo espacio para la rabia, y esa rabia me ha protegido.

Ahora lo entiendo: este no es el momento de tenerte compasión, porque me pasé mi infancia y juventud tratando de comprenderte, de protegerte y de excusar tus acciones. Quise ser tu aliada y me atacaste, me usaste, me explotaste. La ira incontrolable que surgió hacia el final venía de años atrás y es lo que me mantuvo viva. Sólo lamento los extremos a los que me llevó por verte como una amenaza a mi existencia. Sí que es verdad que cuando miras al abismo éste mira dentro de ti; tu guerra de baja intensidad era el abismo, y ahora estoy contaminada por él. Tengo pedacitos de él en mí y en ocasiones, si me asomo mucho, veo mi peor pesadilla materializarse: la de convertirme en ti.

5 | 27 al 28 de junio de 2024

Ayer por fin tiré los huevos que dejaste en el refri al mudarte. Creo que ya tenían un año cuando te fuiste, así que están viejos.Huevos centenarios accidentales. Me pareció que respiraba de verdad por primera vez en mi vida, que un espectro se disipaba exorcizado junto con la perenne tensión de mis hombros al entregarle la bolsa al recolector de basura. Fue un alivio de luto, mucho más alivio que luto.

Comienzo a reorganizar y la casa ya se ve, se siente más mía, por fin todo en ella cobra sentido para mí, desde la disposición de los objetos hasta lo que he elegido conservar. Tengo tanto que decir al respecto de ti y sin embargo me veo paralizada. La neblina se asienta, cómplice con esa arena movediza que me ancla a mi asiento. Me siento liberada y sin aliento a la vez. A ratos, hasta un dolorcillo muy tangible me oprime el pecho. ¿Cómo escribir sin incriminarme? ¿Cómo escribir y dejarme en el papel efectivamente con claridad? Salir de la página un poquito menos confundida...

6 | principios de julio 2024

are you healed or are you isolated with no one to trigger you?

créditos a northstardoll en twitter

Han pasado casi 2 meses y aún no terminé. Ya me operaron, y sé que mi padre te dijo, que estuviste tratando de averiguar detalles. Gracias por no pararte en el hospital. Igual no quería que supieras esto. Fue una cirugía electiva de muy bajo riesgo, yo estaba súper vulnerable y no te necesitaba en mi órbita. No quiero saber de ti.

Sé que en tus círculos privados te vas a regodear, que en tus ojos todo esto es mi culpa y que seguro recibí mi castigo por todo lo te hice, y también por mi carácter. Que es mi karma y asimismo la consecuencia natural de mis emociones incontrolables que me llevaron a este punto, que por eso desde que te fuiste y ya no hay quién me "ponga en cintura" me he enfermado un montón.

Ahora la realidad: finalmente y poco a poco, tengo espacio para respirar. Ya no tengo que protegerme tanto de ti; mi cuerpo ha bajado las defensas de tal forma que lo siento todo, me duelen todas las heridas a la vez, y veo mis cicatrices tal y como son. No es que las evitara, al menos no voluntariamente; es que la bruma de sobrevivir a ti era demasiado espesa.

Quizás debido a ello me he recuperado tan rápido esta vez. Tú ya no estás aquí; un estresor menos. No es que haya sanado, es que estoy lejos de mis activadores. Es que mi cuerpo empieza a soltarse, a dejarse ser.

7 | julio 2024

Estoy bien. Me recupero genial sin ti. Incluso con las preocupaciones de mi vida actual, he tenido una convalecencia mucho más relajada y placentera que la que tuve hace ocho años. ¿Porqué? Menos gente en casa, menos idiotas en mi vida, un empleo más flexible con mis necesidades de loba solitaria... Puedo respirar.

Continúo haciendo mía la casa y sólo me inquieta que vengas a reclamar los objetos que dejaste. Que quieras usar mi disposición de los mismos en mi contra. Últimamente tu recuerdo me es borroso, trato de localizar lo que me dolía tanto de estar cerca tuyo y sólo me acuerdo de tus incesantes críticas. De cómo cuando te confrontaba al respecto, me hacías creer que no eran tan frecuentes como yo lo percibía, que nada era tan malo como lo sentía, y como creía cuando no estabas conmigo. Que estaba exagerando, y que de última yo solita me había metido esas ideas en la cabeza; que tú no esperabas nada de mí excepto ser feliz, y que yo era quien me exigía de más. Que no debía buscar otra aprobación sino la mía propia.

Pero de algún lugar tenían que haber salido esas ideas, no sólo de las revistas o la tele o mis compañeros de clase. La obsesión por ser flaca pero tener cierto tipo de cuerpo; el rechazo de mi cara porque me parezco a mi abuela, cuyos rasgos son menos blancos que los del resto de la familia; la incesante quisquillosidad con todo lo que hago en la casa, con el estado de la casa, con mi ropa, mi apariencia, como si yo sólo existiera para limpiar, cocinarte tus comidas favoritas, hacerte los mandados, tomarte fotos para tu facebook, escuchar tus penas, acompañarte a lugares. Tú no querías que saliera de esta casa, a menos que fuera casada. Saboteaste mis intentos de escape y me convenciste de que jamás podría vivir sola. Tú lo pusiste en mi cabeza tanto como la sociedad. Y, a dos meses de todo, sigo sin poder perdonarte porque no quiero hacerlo.

#ejercicios #muy personal #no tan ficción #trauma